“Cuando la gente relataba su pasado con cuentos, explicaba su presente con cuentos, predecía su futuro con cuentos, el mejor lugar junto al fuego le pertenecía al narrador de cuentos”.

Cuando era niña, mi padre nos contaba historias a mi hermano y a mí, cada noche en una cama diferente, para que nos durmiéramos —aunque en realidad nos desvelábamos—. También solíamos ver una serie británico-estadounidense, creada y producida por Jim Henson en 1987, El narrador de cuentos

Era el storytelling en su máxima expresión. La música de presentación me parecía hermosa. Cuando la escuchaba resonar por las habitaciones de la larga casa que habitaba en Centro Habana, corría desbocada a ponerme frente a la pantalla, porque comenzaba la hora de la magia.

Esos cuentos fueron alimentados luego por los de Disney y la literatura para niños, de los Hermanos Grimm a Hans Christian Andersen, y más tarde por Las mil y una noches, los cuentos de Maupassant y las Fábulas de Esopo, entre muchos otros.

Estoy segura de que en la vida de cada uno de los lectores de este blog sucedió algo similar. Un estudio de Scientific American asegura que 65% de nuestras conversaciones están compuestas por historias personales. Piensa en las preguntas cotidianas y las respuestas que das, como ¿Qué hiciste ayer? ¿Qué planeas para el fin de semana? ¿Cómo va la relación con tu novia o novio? ¿Qué tal estuvo la película de Coco? ¿Lloraste? ¿Has visitado alguna vez París?

A partir de preguntas como esas, seguramente habrás pasado buenos ratos hablando de lo real, de lo posible, de lo vivido, y también de lo imaginado o soñado, porque el storytelling lo abarca todo, le da forma a nuestras experiencias y hace que la vida sea más hermosa y fructífera.

Por las pinturas rupestres que dejaron los hombres de las cavernas sabemos cómo vivían y qué los inquietaba o hacía felices. Esas fueron quizá las primeras formas de contar una historia que, con el desarrollo del lenguaje, se convirtió en un hecho fundamental de la experiencia humana sobre la Tierra.

Hoy, el storytelling “está de moda” en el mundo de los negocios, la mercadotecnia y la publicidad, pero en realidad ha estado ahí desde siempre. Impactada por cómo la revolución tecnológica atravesó el mundo de la fotografía, la revista Forbes publicó un artículo sobre Kodak, años después de su muerte como la mayor marca fotográfica, titulado: “Kodak Failed by Asking the Wrong Marketing Question”. En este, aseguraba que el mayor error de esa empresa había sido no comprender en qué negocio estaba: el del storytelling, el de contar historias (“Kodak made a classic mistake: it didn’t ask the right question. It focused on selling more product, instead of the business that it was in, storytelling”).

Las empresas y organizaciones son cada vez más conscientes del valor que el storytelling les aporta. De este tema continuaremos hablando siempre, porque Aquitania Storytelling y sus fundadores podemos afirmar que estamos plenamente imbuidos en el negocio las “Historias que cuentan”, como reza nuestro slogan.

Tú, lector, empresario, storyteller, mercadólogo, estás invitado a compartir tus reflexiones sobre este tema para que toda la comunidad se beneficie de todos los conocimientos. Esta es una forma de hacer que México avance y su “historia” se hilvane con las de cada individuo y organización, aderezada por la magia de nuestra cultura milenaria.

¡Cuánta historia por contar!